No sé bien cuando fue que todo empezó a ser así. Nunca fui buena recordando fechas, y casi siempre salía mal en los exámenes de Historia. Mis padres me cuentan aquellos relatos sobre sabores y olores... y no puedo evitar sumergirme en ese mundo de fantasías, llenas de colores como en las películas. Me daba mucha curiosidad, no obstante, porque ahora en el año 2050 todo es completamente diferente a lo que ellos cuentan.
Uno de esos días mamá sacó uno de sus recuerdos. Era un envase de lo que ella llama "leche de chocolate". Deliciosa, según su descripción. Como tocar algodón. Yo la miraba extrañada mientras me conectaba uno de los cables provenientes de la computadora principal de la casa, de donde recibo todos los nutrientes necesarios para mi organismo en forma de bits. "Toda esta cuestión de bytes, de fibras, de computadoras... Muy económico todo, pero ya la vida no es vida sin poder saborear y oler lo que te llevas a la boca. Ya nada tiene el mismo sentido. Es más, ya nada tiene sentido alguno, porque nada se siente". Mamá repetía esto una y otra vez, sin que yo pudiera realmente comprender a lo que se refería, así que le seguía la corriente, como a cualquier persona mayor que se pone con nostalgias de sus tiempos pasados.
Hasta que lo probé. Fue aquella mañana en la que tuve una fuerte discusión con papá. Apagué mi computadora, y finalicé así mi sesión de estudio y enseñanza del día. Y salí de la casa. Solo lo había hecho dos veces antes por razones extremas... porque, ¿Para qué salir? Todo lo que necesitaba estaba adentro, en la PC. Caminé hasta el portón trasero y me detuve frente a un árbol. Una sustancia transparente pendía de sus hojas. Como por instinto, llevé una de ellas a mi boca y dejé caer el líquido en ella. "Es agua" dijo mamá, que me había seguido sin darme cuenta. No pude pronunciar palabra alguna. No puedo describir aquello que experimenté. Desde ese día nada ha sido igual para mí. Desde ese día comprendí todo aquello que mamá solía decir, sin poder explicarlo. Y sin embargo, mamá siempre dice ahora: "Y era simplemente agua".
lunes, 10 de marzo de 2008
El Éxito de Apple y La Personalidad de Steve Jobs

“Estoy convencido de que la única cosa que me mantuvo en marcha, es que amaba lo que hacía (…) la única forma de tener un trabajo genial, es amando lo que haces” –Steve Jobs.
Tras escuchar el discurso del presidente de Apple Inc., Steve Jobs, en la Universidad de Standford, y ver la película “Pirates of Silicon Valley”, podemos observar una característica bastante resaltante en la personalidad de este empresario: su apasionamiento.
En todas las escenas de la filmografía en las que aparece Jobs, podemos observar la pasión que lo movía en todas las situaciones, de manera tanto positiva como negativa: con enorme entusiasmo frente a los diferentes proyectos, o con una furia excesiva cuando algo salía mal o no concordaba con sus expectativas. En su discurso, por otro lado, nos dice claramente como esta efusividad es el motor de su vida, y la clave para lograr lo que se quiere, y querer lo que se tiene.
Steve Jobs, puede ser incomprendido por esta característica, especialmente en los momentos en que sus arrebatos emocionales llegan a ofender a otros, pero es gracias a esa euforia, a ese amor por lo que hace y a esa pasión exacerbada que rige su vida, que logra crear la exitosa empresa Apple, y puede luego seguir siendo triunfante una vez despedido de esta, volviendo a ella más adelante -con nuevos y mejores proyectos- como él mismo nos relata en su discurso en Standford. Tal vez, por más incomprensible que pueda ser esta forma de comportamiento en muchos casos, este es el ingrediente necesario para lograr el éxito que Jobs ha logrado. Como nos dice él mismo en su discurso: “No te dejes atrapar por el dogma (...) y lo que es más importante, ten el coraje para seguir a tu corazón y a tu intuición”.
Tras escuchar el discurso del presidente de Apple Inc., Steve Jobs, en la Universidad de Standford, y ver la película “Pirates of Silicon Valley”, podemos observar una característica bastante resaltante en la personalidad de este empresario: su apasionamiento.
En todas las escenas de la filmografía en las que aparece Jobs, podemos observar la pasión que lo movía en todas las situaciones, de manera tanto positiva como negativa: con enorme entusiasmo frente a los diferentes proyectos, o con una furia excesiva cuando algo salía mal o no concordaba con sus expectativas. En su discurso, por otro lado, nos dice claramente como esta efusividad es el motor de su vida, y la clave para lograr lo que se quiere, y querer lo que se tiene.
Steve Jobs, puede ser incomprendido por esta característica, especialmente en los momentos en que sus arrebatos emocionales llegan a ofender a otros, pero es gracias a esa euforia, a ese amor por lo que hace y a esa pasión exacerbada que rige su vida, que logra crear la exitosa empresa Apple, y puede luego seguir siendo triunfante una vez despedido de esta, volviendo a ella más adelante -con nuevos y mejores proyectos- como él mismo nos relata en su discurso en Standford. Tal vez, por más incomprensible que pueda ser esta forma de comportamiento en muchos casos, este es el ingrediente necesario para lograr el éxito que Jobs ha logrado. Como nos dice él mismo en su discurso: “No te dejes atrapar por el dogma (...) y lo que es más importante, ten el coraje para seguir a tu corazón y a tu intuición”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)